Abrigado con un extraño enigma vintage.
No le reconoció.
Su artificial misterio mecía su obscena locuacidad.
No le conoció.
Y pese que la música unció el deseo.
A la miel le sucedió su impostura endeleble.
La de siempre. La aprendida.
Abrigado con un extraño enigma vintage.
No le reconoció.
Su artificial misterio mecía su obscena locuacidad.
No le conoció.
Y pese que la música unció el deseo.
A la miel le sucedió su impostura endeleble.
La de siempre. La aprendida.
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